Corporación militar

La unión cívico militar: oración pedante y nociva que sólo puede provenir de mentes bélicas y enfermas de poder. La gran estafa del “neoliberalismo rojo”, auspiciado por milicos que no sienten vergüenza de salir a la calle con su disfraz de aceituna verde, insultándonos con su Guardia del Pueblo, y el pavoso Honor es su divisa. Van destruyendo todo lo que tocan, patrocinando su monopolio de la violencia y el respaldo de un legado contradictorio, que sólo les sirve como retahíla para sacar provecho de la necesidad ajena; engañan en resguardo de sus intereses egoístas. El estado supo engendrar a sus parásitos. Los dotó de armas y dinero. Ahora tienen bancos personales, enormes camionetas, sucursales privadas, restaurantes, espacios “recuperados”, quintas y centros comerciales. Ni el honor ni la expiación más grande puede renunciar a tanto lujo ingrato. El milico empresario acumula su fortuna abusando de las necesidades de los que son más… aplicando su único método: el pragmatismo troglodita, el control del hambre y la miseria.

La unión cívico militar demuestra que las balas son mayor prioridad que las palabras, puesto que son veloces e invisibles. Y estos anfibios condecorados, que les cuesta caminar por tanto medallero y mérito encima, no se conforman con vivir bien, al contrario, como que disfrutan saturar a sus oprimidos con sus trastornos e ínfulas de grandeza. Propagan su odio por la radio y la televisión, como si todos formáramos parte de esta acumulación de odio; igual pienso que todos somos cómplices de este embrutecimiento colectivo, (cada quien en lo suyo debe asumir su barranco: su enfermedad individual)… Cuánto dinero y tiempo desperdiciado en un culto al pasado, lleno de vagas hazañas, una necesidad compulsiva de destacar glorias ficticias. Este repudio que siento por los milicos quedará por siempre cristalizado, difícil será olvidar tanto mal rato, y puedo asumir que para muchos otros también lo será. Sus fechorías se ocultan en el relato invariable bolivariano, que en cada gobierno de turno ha sido el argumento de dominación por excelencia. Sin embargo, ya ni la epopeya sirve para esconder el despilfarro de codicia y estupidez de este país ignorante de su historia. Bolívar y toda esta tradición de alabanzas y gracias hacia los militares se ha vuelto un obstáculo molesto y desagradable.

Es preciso replantearnos esa sugerencia enervante del Gendarme necesario ¿Acaso un país necesita de tantos milicos? ¿Vale la pena invertir la vida en seguir órdenes sin pensar por uno mismo? ¿El orden se garantiza en las armas? Puras políticas pensadas desde la fantasía democrática/revolucionaria, y me atrevo a decir que esta torpeza es histórica, pues todos hemos pecado bajo el yugo asfixiante de los héroes libertarios, que cada día se hacen más sintéticos y moldeables. Que nos nos sorprenda que Bolívar, así como el oro negro, hayan sido nuestros mejores productos de exportación ¿A costa de qué seguimos divagando en lo mismo? Un culto patético cuyas últimas consecuencias se ven reflejadas en esta asquerosa definición de unión cívico militar, en la gran estafa de la independencia y el estado mágico-soberano. Y esta muletilla discursiva es tan terrible, que tanto chavistas como opositores la necesitan para subsistir, pues al parecer ha sido por la lucha absurda y la exclusión que se ha ido improvisando este país de grandes riquezas y mujeres hermosas, (me falto decir que polarizado también). Considero pertinente elaborar estas interrogantes: ¿La tradición milica está arraigada a nuestra identidad, así como el humor rancio y ese complejo de negarnos a nosotros mismos? La frustración de no poder ser como otros “mejores y superiores” la estamos pagando caro. En la tiranía del pensamiento resulta imposible ver las cosas de otra manera. ¿Es posible tocar más fondo? ¿Qué clase de sádicos controlan este país? ¿Qué tipo de egoísmo se macera en cada uno de nosotros?

Alexander Urrieta Solano

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Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

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