Intelecto Polarizado

(El país es cómo lo vemos nosotros: una punta roma para intelectuales opositores)

En la Venezuela Polarizada de hoy… Estamos ante el típico intelectual que usa la política para hacer comedia y no la comedia para hacer política, como creo debería ser (?). Estamos ante el típico intelectual que profesa sus más profundos resentimientos (e inclinaciones políticas) frente a un público adulador, que responde al unísono: “sabias reflexiones…pero qué hombre tan honesto e inteligente” “Un verdadero venezolano” “Habla desde la pura verdad”. Estamos ante el típico intelectual, que usa su poder de difusión para reproducir y legitimar lo que tanto critica…En la medida que despotrica se va convirtiendo en lo que más odia; pero estos artífices del saber y del humor, a lo mejor se escudan en la idea de que “todos los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros”; si lo vemos de este modo, entonces sus ideas son completamente válidas e irrisorias, pero entonces me pregunto si desde el podio donde los venezolanos tienen montado a estos hombres de méritos y fama, acaso recuerdan de dónde vienen, o se pregunta de vez cuando quiénes son. El endiosamiento de su pueblo los obliga a ser perfectos hasta en días de pedantería.

El típico intelectual, con el rasgo divino que caracteriza a toda celebridad, tiene la potestad, e incluso hasta el lujo, de crear sus propias matrices de opinión, tener la capacidad de manipular a los demás: de convencer en la medida que produce empatía, y decir con sus propias palabras cómo nos sentimos todos, porque esa es otra, la autoridad puede generalizarlo todo, pues sus palabras son absolutas; tal es el caso de un hombre con poder, que logra sin ningún inconveniente, establecer una barrera clara entre lo que Somos nosotros y lo que desgraciadamente son Ellos (a modo de chiste, claro): mientras no seamos como Ellos estamos bien. Hombres osados, pero convencidos de su verdad ¿Cuál es la intención de estos preclaros venezolanos, que en entrevistas de radio y presentaciones multitudinarias hablan de ciudadanía, ilustración, ética, orden y progreso, mientras usan la palabra cultura a su favor, de la manera más banal posible? ¿Un complejo colonial inusitado? ¿Auspician sin saber la polarización y la idiotez colectiva? ¿Acaso buscan elevar su rating en la medida que anulan la conciencia crítica, porque detestan que alguien venga y les recuerde lo poco que saben y lo mucho que ignoran? ¿Qué tipo de ideas transformadoras invaden a estos hombres tan inteligentes y respetados, que hablan de tiranía y libertad de expresión desde una cuenta de twitter o una plaza repleta de borregos desesperados por cambiar? ¿Será que cuando uno transciende y se acomoda en la memoria de un pueblo nos podemos dar el lujo de ser demagogos, e incluso hasta estúpidos, porque al final lo que buscamos es hacer reír a los demás? (el pueblo no necesita pensar, pues para algo tiene a sus preclaros), seguro que con todo lo que han aprendido les basta para seguir siendo autoridades en este país mediocre, donde al parecer cualquier criatura de Dios puede ser lo que sea…lo importante es tener un bando y defender la “libertad”, ¿de culto o pensamiento?

¡Mírennos, somos un pueblo ignorante dispuesto a Cambiar!

¡Trabajemos con los mismos puntos de vista para preservar, pues el futuro está en el pasado!

¡Les vamos a demostrar que con un montón de lo mismo marcaremos la diferencia!

Pienso que un buen comediante (intelectual) es aquel que critica en la medida que nos pone a todos en ridículo, porque a veces entramos en cuestionamiento más por la risa que por la reflexión, y más en este país “alegre y bonchón” donde al parecer la introspección no sirve para absolutamente nada, porque es más sencillo echarnos la culpa y decir que somos un pueblo mestizo. Este país está lleno de intelectuales petulantes y faranduleros, que hablan de unión y progreso pero sólo para aquellos que den visto bueno a sus comentarios, sin importar lo nocivo y nefasto de sus discursos; no importa si se siembra odio, o si se exalta un rimbombante endorracismo imperial, al final todo es comedia, y se supone que nos tenemos que reír todos (?). Si estos señores son la máxima referencia del sano intelecto y meritocracia adquirida entonces, ¿qué se supone que somos nosotros? Cualquier vaina, dirán ellos, cualquier cosa, diremos nosotros. Son mis palabras en contra de los hombres más inteligentes de Venezuela, de los tipos con títulos y doctorados, que comentan desde un programa radial mañanero que el problema de este pueblo “es la cultura del venezolano”, “que no somos como los demás”. Una sabiduría domesticada al servicio de los intereses del sistema, no existe un mínimo esfuerzo por ver el mundo de otro modo. Los problemas radican quizá en nuestra manera de compararnos con el resto del mundo, ¿todavía hay necesidad de legitimar el discurso del Desarrollo, o el nefasto caso del Tercer mundo, o la incómoda viveza criolla? ¿Vivimos en el país más ambiguo del mundo? ¿Aquí hubo edad media? Lo aterrador de todo este asunto, es que hasta los saberes y formas de ver el mundo son impuestos; y digamos que la visión “normal” de las cosas resulta ser siempre la forma más escueta y tonta de las miles que existen. El mérito se gana, pero gran parte del tiempo se paga, por ahí vemos la estafa del sistema educativo. Supongo que la meritocracia descarta cualquier opinión válida proveniente del anonimato virtual ¿Quién soy yo para hablar tanta paja?

Gracias, intelectuales polarizados, deberían existir más hombres como ustedes, tan claros y lúcidos de su contexto actual…tan claros de su papel en la historia. Por personas como ustedes sé, que el país va por el buen camino, y que nunca nada de esto va a cambiar; la prueba está en los comentarios de la gente que aprueba y comparte cada creación de su autoría, deben sentirse inmortales e incluso hasta inmaculados; mientras la gente siga pagando y adorando, no tienen por qué re-plantearse nada, salvo algo para el crecimiento personal; comprendan intelectuales polarizados que la diferencia forma parte de un todo, y sin embargo, ustedes han convertido la otredad en un chiste exclusivo y destructivo, un argumento no-válido para el porvenir, un ejemplo de lo que no debe ser ni hacerse. “La voz del pueblo, es la voz del cielo”. El primer paso para poner en ridículo a los demás, es ponernos en ridículo a nosotros mismos.

Alexander Urrieta Solano

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Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

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