Ser moderno

Querido lector:

La característica fundamental de este mundo quizá radique en su caducidad. Arranco mi disparate discursivo, estando consciente de que los tiempos cambian y que todo en esta vida consta de un principio y un fin. Las cosas cambian y el hecho de que yo cambie no me puede parecer extraño. El mañana con su violencia, ha descolorido la historia del ayer, volviendo el presente una estadía efímera para cumplir satisfacciones instantáneas, vivir en una sociedad como meros autómatas, disfrutando de las atracciones que nos ofrece un mundo que tiene la apariencia de ser tan ilimitado como para saciar el hambre voraz del ser humano.

El mundo de hoy jamás podrá ser el mismo de ayer querido amigo. El mundo avanza y crece, sin embargo no puedo afirmar que crecimiento sea sinónimo de madurez: superación y trascendencia; nos hablan ahora del hombre nuevo: del hombre moderno. Y es entonces cuando caigo en el cuestionamiento: ¿Qué es para mí la modernidad? ¿Qué es ser moderno? ¿Qué implica que algo sea adjetivado como moderno? Tal vez todo sea un invento ideológico que aparentemente surgió en el “Siglo de las Luces”, o incluso mucho antes, y que con el pasar del tiempo, dicho discurso se compenetró tanto en nosotros que ahora se entiende como una enorme cosmovisión: un estilo de vida: una forma de interpretar y hacer las cosas… No lo niego, esta afirmación arrastra consigo sus propias dudas, así que mi entendimiento sobre la modernidad es una de tantas versiones aprendidas en algunos libros, de algunas bocas ajenas, que cuando no están presentes, sus ideas si fueron de mi agrado las vuelvo mías y puedo crear  a mi antojo, mi propia perorata intelectual.

La modernidad, tal vez en una definición un tanto laxa, puede definirse como la codicia de los enanos. La modernidad no se puede precisar en un punto en el tiempo, sino que más bien, es el resultado de una acumulación: una sedimentación de experiencias, que ponen como personaje estelar al hombre y su prometeico intento de dominación sobre todas las cosas. Digamos que la modernidad es un discurso secular que arrancó cuando el hombre empezó a interpretar el mundo a través de la razón, aunque, también hay que ver qué impulsos auspician ciertas acciones, que no son únicamente movidas por la razón, porque hasta el día de hoy por muy superior que se crea el ser humano, tendrá por encima de él la estupidez y el egoísmo también, que bien puede ser la piedra angular de la acción individual. La modernidad puede ser entonces ese gran discurso que nos atraviesa en la actualidad.

Los problemas empezaron cuando se creyó tener la razón.

Difícil tratar de abarcarlo todo querido amigo. Me he dado cuenta que a medida que voy lucubrando y escribiendo para perpetuarme en esta carta, me resulta complicado llegar a comprender en una totalidad este asunto llamado modernidad. Con lo poco que tengo de conocimiento he llegado a concluir que la modernidad no es más que una de tantas invenciones del hombre, como todo. El ideal cosmopolita de la ilustración y el positivismo lo confía todo al monopolio de una sola cultura: la cultura occidental, que construye toda una gama de discursos que derivan de la Modernidad: justificación que tiene el hombre –con auspicio de la razón– de poder ejercer su control sobre todas las cosas, incluyendo la vida misma. Se nos enseña dentro de la cotidianidad que la modernidad es una especie emancipación, una salida de la inmadurez por el esfuerzo de la razón, como un proceso critico que encamina a la humanidad a un nuevo desarrollo del ser humano. Pero yo me pregunto qué quieren decir con desarrollo, ¿qué implica que el hombre ha madurado?

Si la madurez se entiende por un mejoramiento de técnica de dominación y formas de sumisión entonces quizá todo puede quedar explicado, pero la cuestión por desgracia no es tan simple.

El porvenir todavía para nosotros sigue siendo difuso. Estas ideas ya expuestas quizás se conserven; de lo contrario se irán olvidando con el tiempo para luego aferrarse a otras ideas que tal vez puedan resultar más sólidas y válidas para el entendimiento. Por ahora, es el saber que se lleva acumulado.

 Alexander Urrieta

0062

Anuncios

Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

2 comentarios sobre “Ser moderno”

  1. Me encanta tu forma de redactar, como puedo tener esa habilidad de expresar lo que siento a través de las palabras tal y como tu lo haces

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s