Fragmento de Molestias

Necesito un nuevo orden en mi vida. No puedo seguir mezclando la realidad con la ficción. Debo mantener una estructura, y que mejor cosa que un diario para dejar constancia de mi búsqueda de orden. Sin comentarios. Patético, lo sé. Pero creo que todos necesitamos una especie de impulso para empezar a hacer las cosas. Por qué habría de sentirme temeroso de exponerme. Nadie mira de reojo a esa gente rancia que gasta dinero en libros esotéricos, que hablan acerca de la culpabilidad de una vaca, robos de queso, armaduras oxidadas, secretos, monjes y ferraris, leche y actitud, ley de atracción, gente tóxica, manuscritos perdidos, puro coelhismo de estantería, Walter Riso o cualquier vaina de Osho. Verga, cualquier vaina. Antes que recurrir a leer estas vainas. De pana. Antes que meterme basura editorial, antes que caer en la Heroína Autoayuda, bueno, prefiero sumirme en mi propio peo. Si nadie se mete con esta gente que tiene graves problemas de gusto y autoestima, por qué meterse con un marginado adicto sin remedio como yo. Qué me pasa vale, no la estoy soportando. Debo evitar la exaltación. Paciencia Alexander, relájate. Antes que nada debo tener las ideas claras. Apuntar en la dirección correcta. No desviar el curso inicial fijado para este cuaderno de espiral. Dejar el vicio a un lado y ponerme a trabajar de verdad. Porque esto de querer ser poeta en estos tiempos fue la peor elección que pude haber tomado en mi vida. Esto de querer ser escritor tampoco sirve, para qué. Cada día la gente tiende a leer menos; o quizá no a leer menos sino a leer más mierda, lo que lleva a pensar menos. Escuché en estos días en clase que el profesor decía que “ahora somos la generación de ojo”, vivimos en un mundo dominado por las imágenes. La imagen, el concepto de imagen, creo que es lo más cercano que tenemos a un falo. Nos meten la imagen por todos lados, con un lubricante tan fino que apenas sentimos. Y Los procesos de pensamiento se limitan a captar, aceptar y digerir: analizar menos, y a crearnos un mundo superficial de fantasía limitado. Limitado, o en otras palabras lo que te ofrece un mercado de satisfacciones “ilimitadas”. Entretenimiento masivo. Gusto colectivo. Y sin desviarnos mucho del tema. Algo así como sagas misóginas-vampíricas-eróticas-zombies (pop-pop-pop-pop…porque ahora toda mierda es pop) que tanto me sacan la piedra: es que siempre es la misma vaina coño. Caen en el cliché perenne del mal gusto, de la fascinación desquiciada por las tramas tontas que son fáciles de adaptar en Hollywood, que no hacen más que ridiculizar la literatura, y todo lo demás; para luego simplemente, vender en masa, con ese cinismo editorial de que se promueve la lectura para no decir consumismo, para no decir moda temporal. Siento que caigo mal, pero qué chucha me importa. Ya será para otra vida. Buen fin para otro comienzo.

Alexander Urrieta

0201

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Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

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