Variaciones de elejota

No sé si estoy haciendo lo correcto.

Ahora que esta brújula apunta de forma precisa donde quiero.

No tengo otra alternativa.

Tan imperfecto soy oh querido mundo en movimiento. Catador de sentidos. Amante de las emociones palpables. Fiel corsario y combatiente en días de Tormenta. Espina clavada en garganta. Bicornio olvidado cogiendo polvo. No hay nada nuevo en mí, salvo esto que siento por ti.

Somos tú y yo, en nuestro exclusivo infinito.

Su influencia aterra, pero gusta

Cara empapada

Me basta decir que estoy ebrio. Trastornado. Sucio. Perdido en la trama de un cuento, que no entiendo. No es que sea complejo, la cosa es que estoy lento y la mente no me funciona por completo: me falla, suda bastante y se retuerce; tenía tiempo sin llegar a estos estados de trance: donde me elevo por los aires y mi viaje se interrumpe por el choque de la cabeza con el techo. Bajo con brusquedad. Cuando toco tierra de nuevo siento los ojos pesados. La mente en blanco y quién sabe de donde habrá salido ese tono amarillo en mi ojo izquierdo. Ahora cierro los ojos. Oscuridad. Mente calibrada pero aun inquieta. Me busco.

Sudo un verso

Y seguido

una oración

para enunciar

Una prosa sentimental

Te conservo con intimidad y busco tu boca en cada punto y seguido. Con una motivación de adicto te pido que me sigas, o mejor dicho, que me acompañes en este juego de palabras que no hacen más que buscar tu atención: tu cotizada atención. En una toma de impulso se escapan algunos suspiros. Una emoción brota de tu semblante, se esparce por el aire y luego se pierde en la siguiente oración. Me vas invocando con la voz, y sin darte cuenta ya te has pintado una sonrisa en el marco de los labios. Y te ves preciosa, brillante, como fuego solar, como polvo de estrella. Me gustaría decírtelo un poco más de cerca. Que las próximas oraciones vayan a naufragar en los bordes del oído: Como pez agotado me revuelco en esta orilla, me entrego a los vaivenes de los cambios de humor, y le pido a Dios que me dé otro poquito más de vida, para seguir dando vueltas moribundo, entre la tierra y el mar.

Si algún día me lees

jamás lo sabré.

Alexander Urrieta 

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Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

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