Exordio para un vuelo

I

Antes de acostarme a dormir voy a escribir algo para ti. Voy a decir tu nombre como ese padrenuestro que se reza antes de acostarse: con cierta convicción y alto grado de ilusión. Empiezo. Dentro de mi enorme inventario, remarco las asignaturas que están pendientes todavía. Te invoco a partir de recuerdos borrosos y fragancias afrodisíacas impregnadas en sábanas. Vuelvo a sacar la cuenta de los besos vespertinos que me debes. Buscando en la memoria, voy leyendo los apuntes que tomé en clase de teoría poética; tiempos amenos, donde en más de una ocasión me dediqué a escribirte ditirambos desde el anonimato, perdido en ese estado de idiotez pasajera que muchos llegan a confundir con enamoramiento. Entre páginas, encuentro un pase de entrada para la función única de tu atención. Desde tan lejos, me das esa mirada que tanto me gusta, mientras voy preparando mi próximo ataque verbal. Con mis dedos hago un periplo por tu cuerpo, anotando cada maniobra erótica en mi vetusta bitácora de viajero. Con un corte agresivo, abriré ese telar de colores que envuelve tu coraza. Ropaje críptico, que resguarda la pureza de tu cariño rebelde, que para mi suerte particular, no cede con facilidad. Tengo una debilidad con los vestidos, debo admitirlo. Una atracción letal hacia las faldas. Cierta obsesión con tus piernas. De no ser por ese brillo solar que cargas encima que hipnotiza, ya me hubiera sumergido en ellas, hace tiempo. Tus muslos, tu forma, tu belleza, son cosas que, no pueden soslayarse. Si las palabras una vez más se prestan para escribir sobre lo obvio, por qué impedir que sigan con lo suyo. Necesito estar convencido de que otra vez este bicho hombre se volvió a quedar en tu pensamiento. Esta noche voy a dormir tranquilo, porque mis sueños saben dónde van a pernoctar. Como idea que nace y se hace, intento de algún modo consentirte desde tan lejos sin que te des cuenta; darte alegría y cariño  constante en estos tiempos  violentos, de saturación citadina y detrimento espiritual de apartamento. Porque no estás sola (comprenda, incomprendida), porque tienes un loco, que en este valle caraqueño te piensa desmedidamente. En medio del caos urbano, te recuerdo. En medio de un mundo descomunal cayéndome encima, te deseo. Porque es en tu cielo donde este demonio quiere reposar alas y cortar sus cuernos, así en el fondo no deje de ser un bicho hombre. Desnudarte debe ser un ritual ejecutado con cierta destreza. No me atrevo a declarar que tu ego femenino tenga relación directa con el sexo, pero estoy convencido que identificas el sexo con la conciencia. No cabe duda, es la entrega más pura de todas. Debo entender que tu zona más erógena es el oído. Que tu placer se estimula a punta de lengua y mordida. Estimulación, que debe perpetuarse en el principio. En un rol de heresiarca, que en un estado neurasténico, profane hasta el cansancio la intimidad que esconde tu falda, pero primero, claro, está el rico acto del habla, donde endulzamos a punta de besos el paladar de nuestros deseos más profundos. Por eso, te sigo escribiendo, para humedecer ese interior aliciente, que para muchos está prohibido, pero que para mí, sólo por esta noche, tendré permitido. Que los orgasmos surjan en cada punto y seguido. Que tus suspiros se pierdan en tres puntos suspensivos… Seducirte debe ser un verbo acorde siempre contigo, que alargue mi espera y al mismo tiempo mi premio. Seducirte debe convertirse en mi arte protestante, que en cada disturbio de breves palabras y extensa oración, logre agrietar y desmoronar hasta los confines más duros y olvidados de tu Corazón, que después de esta noche, dejará de ser mío, para siempre. Me planteo un futuro ficticio: te imagino en las mañanas emergiendo del lecho semidesnuda, calentando el cuerpo con las sábanas, mirando al techo, pensando, tratando de reconstruir el último sueño vivido. Felina que recién se levanta con el pelo alborotado, poquita ropa y curvas peligrosas por todos lados. Te imagino en las mañanas con una sonrisa sostenida: con una inmensa alegría desde mi cama.

Alexander Urrieta

Posdata

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Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

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