Apuntes sobre la inferencia

Sabes algo flaca, esto de las partidas inusitadas me resultan un tanto irritantes. No tengo nada que decir al respecto, las palabras no me fluyen; me cuesta escribirte con estos ánimos oscilando entre la rabia y la tristeza: nada bueno tendrá esta carta. Debo confesarlo, me tomaste por sorpresa, así que no esperes que me lo tome de otra forma. Te tengo un estima profundo, pero no pienso ceder. Esta insana necesidad de buscarte se ha convertido en un círculo vicioso. Basta. Me siento absurdo escribiendo a la ausencia: a lo que jamás he visto. He dejado de prestarle atención a la clase de Estadística para dedicar oraciones dirigidas a ninguna parte. Acto desesperante, debo admitirlo, porque estoy convencido (o eso quiero pensar yo), que mis palabras llegarán al punto, pero no darán por concluido nada. Porque no estoy de acuerdo: me parece irracional después de tanto, morir por causa de la nimiedad, de una torpeza cometida al hablar. Acaso se puede estar de acuerdo con algo, si al final nos quedamos hablando solos. Gracias a este evento fortuito aproveché en desconectarme: de zafarme de otra red social. Creo que por eso debo estar agradecido contigo. Pero no puedo engañarme: me molesta de todos modos. Es algo exasperante cómo a veces se dan por finalizada las cosas. Soy partidario de que no es más que egoísmo puro; y no hablo de ti, sino de mí.  Es complicado explicarte cómo me siento. Quisiera poder describir con minuciosidad cada detalle de este fuego interno que recorre mi cuerpo y que voy liberando en esta hoja de cuaderno. Ahora el sentir es otro. No te odio, sin embargo a medida que busco razones para detestarte caigo en cuenta de que te tomo mucha importancia: que me gustas en dimensiones desconocidas: que te quiero en demasía. Quisiera poder profundizar más pero, no quiero divagar en melodramas ni mucho menos caer en prolegómenos, sólo agradecer, por todo lo bueno que me has dado, y disculparme por todo lo malo que ha pasado. Nada más que contar, por ahora lo dicho, dicho está. Cuando baje la tensión quizá las cosas vayan mejor… o tal vez no. De más está decir que sigo estando por aquí. Más afecto no se puede tener.

Alexander Urrieta

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Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

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