Soliloquio del kamikaze

Debo tener las ideas claras. Apuntar en la dirección correcta. Enfocarme en mi labor anónima. En mi batalla subrepticia. Ninguna clase de distracciones. Dejar de tener miedo a largo plazo. Dejar de temerle a la hoja, dejarme llevar por el instinto. Convencerme por encima de todas las cosas que yo tengo un destino distinto. Debo planificar mis planes de vuelo. Trazar coordenadas para adentrarme sin remordimientos en este horizonte de promesas, de futuro glorioso, pero incierto. Debo ser impulso y materia. Que las circunstancias dicten mis palabras, y que la convicción justifique mis actos. Que la brevedad del momento sea la que marque el veredicto final. Convertirme en un ente corrosivo, de acción y táctica, rebeldía y muerte. Ser pieza tocada y movida. Ser kamikaze. Servidor irracional. Mero peón en este macabro juego de palabras, donde no me puedo dar el lujo de retroceder. Mirar para atrás está prohibido. Concéntrate. Hay que estar a la par con el conflicto bélico de la mente. Es una lucha constante. Llevar el ritmo de lo que se piensa y se dice, de lo que se calla, y de todo lo que se dice una vez y nunca más. Acto sublime del habla, que nos condena a crear las más inusitadas formas de expresión. Que cada oración diga precisamente lo que pienso, aunque esto resulte complicado. No siempre se puede decir exactamente lo que se piensa, no porque no se quiera, sino porque no han llegado las palabras adecuadas que le den forma y vida a la nueva idea. Palabras a la espera de ser encontradas. Palabras escondidas entre páginas de libros viejos, cuadernos rotos, rayones de servilleta, apuntes incompletos, alguna que otra carta suicida extraviada, como ésta, que jamás será leída ni pronunciada por la boca de mi heroína literaria. La que alborota todo pero nunca calma nada. Sentimiento de lejanía, no encontrarse en ningún lado. Sentimiento de culpa, por carecer de resguardo y sitio. Incertidumbre total, por no saber si a través de este acto suicida alcance mi verdadera redención. Desolación, invocada por mi razón, como último intento desesperado de convencerme a no entregarme a los caprichos insanos de mi corazón, de mi obsesión monomaníaca. Pensar que mi locura es resultado de endémicos abusos y excesos, no justifica por completo el sentir de estas palabras que salen de mi boca, tan insensata, tan osada, tan ilusa, tan torpe y confundida. Que la soledad es un síntoma muy de moda en estos tiempos, que sobra y molesta tanto hasta llegar al punto de darme razones válidas para querer volar en mil pedazos, y alcanzar en ese más allá, ese hermoso estado de plenitud, ese clímax de placer, de satisfacción pura, de sentir por lo menos que una vez en la vida, en un atentado individual al mundo logré alterar, así sea por un instante, el equilibrio natural de todas las cosas. La muerte es nuestro único escape de esta cárcel llamada Vida. Porque no es miedo a morir, sino el no poder revivir por culpa del olvido. Un tipo de olvido que al intentar descifrarlo genera nuevas incógnitas, que a la larga nos transforma en criaturas solitarias, que emanan contradicción y escepticismo, y en un silencio soberbio y escandaloso, gritan Auxilio y piden misericordia a los cielos. El peso de los años no me sirve como pretexto para quedarme tranquilo. Debo decir lo que pienso. Debo decir lo que siento, y resumir todo el asunto al mero hecho. El miedo al fracaso no debe presentarse como excusa, jamás. Ya en un estado catatónico, sin arrepentimientos arranca la  cuenta regresiva y espero que la locura me domine por completo, para ejecutar sin miedo mi maniobra explosiva. En un breve estallido se ilumina y queda reducido todo a puro escombro y descuartizada oración. Las ideas se esparcen por el aire y entre aleteos se van desvaneciendo, dejando como único efímero rastro de existencia, sólo lo poco que se pudo recordar y que luego de tantas divagaciones y tribulaciones internas, se logró escribir.

Alexander Urrieta

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Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

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