Prosa de un ebrio

“Escribo en el día más ebrio del año porque ya no sé nada de ti. Los recuerdos los dejé en otro cuaderno que ya no cargo conmigo. Porque esta noche no soy de piedra. Porque las penas se fueron por el desagüe de un baño, junto con una parranda de demonios que esperan al día siguiente para regresar de donde vinieron. Tengo que escribir algo que llene mis vacíos. Voy contando con los dedos mis inquietudes. Voy creando con el bolígrafo negro un nuevo garabato para mi libro de poemarios. La tinta y la saliva deben mezclarse para formar una pócima distinta. Iluminado únicamente por la luz de una pantalla. Rodeado de oscuridad y sonidos arabescos. Entre rayones surgen las nuevas palabras. Todo al parecer marcha con normalidad. Entre la hoja y yo, no existe ningún inconveniente. Esta noche nos llevamos bien, no entendemos. Ahora sólo quiero componer”.

Hombre con ínfulas de Almirante que se perdió en el mar etílico,

y terminó llegando a las orillas de tus labios.

Manifiesto

Si algo debo escribir, tiene que ser algo con sentido. No puedo pasar por alto este estado de ebriedad inusitada. Las palabras deben ser un puente colgante entre lo que pienso y lo que plasmo por escrito. Un pasaje de emociones. Una armazón de sensaciones contables. Un elevado sobre el abismo existencial. La panacea que me hará dormir esta noche tranquilo, sin insomnios, sin punzadas en el pecho. Vocal y consonante. Un número limitado de letras que se unen y forman sílabas. Sílabas confusas que se encuentran por casualidad y crean palabras, y entre tantas mutaciones, emerge desde las profundidades ese hermoso océano lexical, que amenaza con devorarnos y ahogarnos en una bocanada de adjetivos sustantivos y verbos. Nos adentramos en aguas desconocidas, manteniéndonos a flote con maderos astillados de oraciones, simples en naturaleza y complejas por su vasta experiencia. Con torpeza nos movemos por ese espeso líquido gramatical, buscando desesperadamente entre brazadas llegar como náufragos a las orillas de los confines de nuestro pensamiento. La tierra de las ideas. El Shangri-La de las palabras. El punto de encuentro de la calma. La encrucijada hacia el más allá. El refugio de mis anhelos más estrambóticos. El estado platónico, donde me pongo a pensar en ti.

Alexander Urrieta

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Una punta roma

Prosa del cadalso

Los Dados

Onironauta

Un Deseo

Botellas

Tres

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Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

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