Zoocialismo

Todo pueblo conformista bien merecido tiene su régimen zoocialista. Venezuela no podía ser una excepción a la regla. Padecemos un mal necesario y bien merecido. Somos como esa mujer que anda con la autoestima por el suelo, que por simple sumisión y temor, vuelve siempre a los brazos de ese cruel misógino que la maltrata deliberadamente. Nos gusta ser tratados como animales, o incluso menos que eso. El acto rebelde de los venezolanos es postergado por una aparente abundancia de vaselina. Como no nos duele todavía, nos limitamos, como amor de puta, a quejarnos en silencio. Actuando con una enfermiza apatía, despotricando y vociferando pero siempre, evitando por todos los medios la acción y la lucha. Recordemos que el venezolano no es una persona que se caracteriza por asumir responsabilidades ni barrancos. Es un ser que no sabe reclamar. Cuanto más grandes sean sus problemas, éste buscará eficazmente evadirlos con pretextos como, Ese no es mi problema, Si no es conmigo para qué alarmarse, Mientras no me toquen lo mío estamos bien, Cada quien pendiente de lo suyo. No somos filántropos por naturaleza, ni nos hemos preocupado en serlo. Somos lo bastante egoístas que podemos tener hasta el descaro de olvidarnos de nosotros mismos. El más irracional de los descuidos. Cómo nos acostumbramos a vivir así, muy simple, aprendimos a vivir bajo las alas del zoocialismo. El sistema de los seres carentes de razón, donde vivimos regidos por la denigrante ley de la selección natural, donde no es el más fuerte, sino el más vivo el que sobrevive. El compadrazgo y amiguismo son conceptos que riman con individualismo y egoísmo. Somos lisonjeros en la más amplia acepción de la palabra. El fingir, adular, insultar, musitar, idolatrar y actuar con desmedida protervia hasta perder la completa dignidad, para poder obtener beneficios, es nuestro nocivo estilo de vida. El zoocialismo, más allá de un sistema, es una manera de hacer las cosas. Es una forma de tiranizar con estilo. Es una forma de escuchar sin entenderse, y de verse y juzgarse sin tener que comprenderse. La falta completa de valores, opacada por la búsqueda de una superación personal, que no mide posibles daños colaterales. La ausencia del deber ser, la pérdida del respeto a todo aquello que nos rodea, y nos representa, que genera a la larga criaturas dañinas que alteran un equilibrio natural, llevando a todo un pueblo al umbral de la decadencia. Corrupción, violencia, delincuencia, vandalismo, analfabetismo, marginalidad y pauperismo social, son varios de los síntomas que a la larga, se van acrecentando en un pueblo dominado por el bochinche, la sinvergüenzura y el salvajismo. El zoocialismo no es una palabra que se encuentre registrada en el diccionario de la RAE, es una palabra inventada por la lengua popular, cuya finalidad, ha servido para englobar, toda circunstancia incoherente e inusual que no tiene cabida o explicación en otros conceptos existentes. No vaya a confundir el lector la palabra zoocialismo con socialismo, es una mera casualidad que ambas tengan la misma estructura fonética. Ambas al oído, pueden sonar parecido, pero si nos ponemos a observar y analizar con detalle, vemos que son dos cosas totalmente distintas. Una habla de una realidad bastante vigente en nuestro entorno, mientras que la otra, habla de utopías y planteamientos que dentro de nuestro actual contexto, resultan inalcanzables y muy lejanos. Una es un hecho, la otra es una promesa jamás cumplida en esta tierra. Para comprender el zoocialismo, basta sólo con salir a la calle y vivir la experiencia del caos en carne propia. Para el socialismo, basta sólo con imaginar, una sociedad gobernada por el sentido común y los buenos principios del hombre. Una igualdad, no económica, sino una basada en los buenos tratos para con todos. Cómo nos cuesta a los venezolanos imaginarnos semejante espectáculo humanista. Cómo nos cuesta plantearnos algo que no conocemos, ya sea por ignorancia, engaño, o simplemente por una confusión de términos, que como vemos en este caso, ha ocurrido bastante entre nuestros contemporáneos distraídos por el rumor popular, que como ya se sabe, habla y se jacta de mucho, pero desgraciadamente está al tanto de muy poco. Recordemos que algunas palabras, a pesar de que se oigan igual, se pueden escribir e interpretar de formas distintas. Tratemos para la posteridad, no olvidarnos de ese pequeño detalle.

Alexander Urrieta

ohhyeah!!

“Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos”.

José Saramago

Máscaras

La sumisión irracional

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Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

Un comentario sobre “Zoocialismo”

  1. Saludos, el sol. Sale para todos pero cada vez que hay elecciones una minoria termina siendo zooconformista y antiparabolica y el gobierno sabe eso y la oposicion tambien. Somos unos extranos a nuestra patria. Aqui los esperamos. Feliz dia a ti y familia .

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