Al Sur

En un dulce recuerdo de madrugada, vuelvo al sur acompañado de aquellas grandes cosas que con el tiempo se hacen pequeñas, y se van perdiendo en un caudal de éxtasis y redención. Vuelvo al sur recorriendo diversos caminos de pecado. Después de tanta amena travesía, y besar hasta el final la inmaculada tierra con mis pasos, termino llegando a la última parada de mi largo viaje en los rincones más herméticos de tu cuerpo. Vuelvo al sur para retomar esa tan postergada clase de anatomía. Con apuntes en mano y argumentos en la punta de la lengua, voy dispuesto a esgrimir tu alma con afiladas palabras. Con un corte preciso de dicción, me sumerjo desnudo en esa profundidad tuya que con el tiempo, ha sido cotizada y bastante solicitada por mi insolente boca. Vuelvo al sur para encender de nuevo las llamas que estaban apagadas entre tanta distancia y tanto olvido. Como un pirómano inconsciente, voy decidido a deforestar con mi libido incendiario cada zona de tu selva erógena. Como un conquistador enloquecido por el calor, buscaré refugio en las orillas de tus senos. Besaré tus bordes, calmaré mi sed en manantiales, y armaré un sendero para llegar hasta tu cima, y en un abrir y cerrar de ojos, justo antes de concluir mi acto vandálico, moriré en una emboscada de flechas orgásmicas y convulsiones salvajes. Vuelvo al sur para ambientar con nuevas fragancias aquellos hermosos encuentros del ayer. Un poco de esto y un poco de aquello, una esencia de manzana y canela, que se ve alterada por el olor de las pasiones mundanas que se asoman por la ventana del recuerdo, y terminan llevando a ésta, mi alma endemoniada y solitaria, a sucumbir en un inmenso mar de delirio, mientras voy detallando con tacto, olfato, gusto y verbo, las regiones más recónditas de tu cuerpo. Vuelvo al sur para embriagarme en lo prohibido. Cruzando fronteras ilegalmente, me regocijo y hago desastre en tierras donde no tengo permitido entrar ni mirar. La sábana y la noche son mis cómplices predilectos, mientras voy jugando cínicamente con el error y el peligro. Me deleito gota a gota, con aquel eximio licor que se añeja volátilmente en tu pasmosa silueta de lujuria. Vuelvo al sur para olvidar quién soy, de dónde vengo y para dónde voy. Quitarme este disfraz de molesta cordura, para liberar a la bestia encerrada que lleva contando los días y las noches, esperando salir del cautiverio para brincarte encima y devorarte. Deleitarme con un plato exquisito y exótico, asumiendo el riesgo de que, en cualquier momento, me atragante, y muera asfixiado a causa de tus letales espinas remojadas en olvido. Vuelvo al sur para reclamar lo que no me pertenece. Tus curvas que radican en el placer. Tus miradas motivadoras y perversas. Tus preguntas que sólo se responden con cumplidos. Tus encantos y convicciones al hablar. Tu tonto temor al rechazo. Tus indirectas inconclusas. Tus labios que son la panacea de mi espera, y que en mi ausencia, son tomados por otro ser vigente, que poco te entiende y que muchas veces su presencia, poco se siente. Vuelvo al sur para renovar los buenos tratos que sólo se degustan en largos ratos. Entrelazamos los dedos, como si quisiésemos hablar con ellos. Las palabras callan por instinto, porque se ha demostrado, que entre gemidos y miradas perversas la gente mucho mejor se expresa. Ando con precaria destreza por la oscuridad buscando quimeras en tus caderas. Exhaustos, cruzamos las piernas, y vamos buscando ese calor para anular el frío patagónico acumulado en nuestros pies descalzos. El palpar se termina convirtiendo en nuestro exclusivo idioma oficial, y olvidamos por completo lo que está bien y lo que está mal. Vuelvo a la calma. Vuelvo a tu cama. Vuelvo al sur para decirte que más tarde nos vemos. Entre tanta oración maliciosa dedicada a tu intuición femenina, entre tanto escucharnos y entendernos, entre tantas ganas de volver a vernos, entre tanta contienda agradable, y entre tanta fantasía textual, el universo entero se une a mi complicidad, y por un instante, todo, en un simple recuerdo de madrugada, deja de ser igual.

Alexander Urrieta

La posdata ajena:

0268

Fantasías Textuales

Cómplices

Maniobras de fuga

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Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

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