Anónimas

Aquí estoy de nuevo escribiéndote, sucumbiendo ante los síntomas que acarrea la soledad inusitada: los pensamientos mirando al techo, la reflexión excesiva, la acción pasiva, la dicha convertida en desesperación, y el ver que el tiempo pasa, y aun así, considerarlo una simple ficción. Padezco la locura más hermosa y placentera de todas, porque estoy a un paso de trascender en lo que respecta la materia del querer. Vivo la demencia en su más refinada expresión. Dentro de mí, el odio se ha convertido en una mala compañía y el amor es un sentimiento que se acumula sin consulta en los almacenes más profundos de mis anhelos. Los deseos, son  dulces abrebocas para mi hambrienta imaginación. Las palabras juegan conmigo, mientras el ruido del silencio hace estragos en mis sentidos. Una paz a pequeña escala, un retiro para el cuerpo y la mente, dentro de cuatro paredes con tono blanco latente. Así lo vivo, y así la escribo. En un cuaderno de espiral, entre prosas y versos, escribo acerca de mi manía de tenerte y el miedo de perderte. En mi memoria, hago cartografía con tu cuerpo mientras, indagando en los recuerdos, voy trazando líneas en tus caderas, buscando en paralelo aquellas regiones donde yacen tus gustos y temores. Voy trazando coordenadas y rutas, para  llegar a esa exótica boca tuya que tanto me aterra y me gusta. Eres la expectativa que supera mi fantasía. Eres ese futuro negado que tanto he anhelado tener a mi lado. Eres la sonrisa clandestina que busco entre tantos cumplidos y amenas indirectas. Eres ese detalle que sobresale como espíritu rebelde entre tanto tumulto de gente y calle. Eres el vicio que me consume lentamente. Eres la dulce distracción que me aleja de toda destructiva adicción. Eres espina enterrada en corazón. Eres el idilio que le da a esta carta todo sentido de razón. En soledad debo admitir que, pienso en usted todo el tiempo. Tú esencia se  mantiene vigente en mi mente, pero ausente en mi presente. He ahí el detalle. He ahí una de tantas pequeñas razones para justificar esta fascinante locura diagnosticada en la amarga soledad, que a la espera de una respuesta tuya perdura, y que anda siempre evitando por todos los medios cualquier sendero que la regrese al país de la cordura.

Alexander Urrieta

Mi posdata válida:accionpoetica59

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Publicado por

@ElPerezosito

Otro inconforme caraqueño que se rebusca en las redes sociales para destacarse sobre el resto de los animales.

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